"Yo
buscaba —dice Sócrates— una única virtud y encuentro ahora un enjambre. Y,
sirviéndome de esta imagen del enjambre, si te pregunto, ¿cuál es la naturaleza
de las abejas?, contestarás que hay muchas abejas y de muchas especies. Pero...
si te pregunto, ¿qué es aquello por lo cual las abejas no son distintas sino
que son todas abejas? ... Y, en lo que respecta a las virtudes, también sucede
algo parecido: aunque hay muchas y de muchas especies, en todas resplandece una
esencia común por la cual todas son virtudes..."
El valor de Sócrates dentro
de la filosofía es incuestionable, para bien o para mal es un punto de
referencia en la filosofía antigua, aquel que marcó un antes y un después en el
camino filosófico, alguien que influyó profundamente en el quehacer de las
ideas...
Sin embargo a pesar de su
valor, la vida de este personaje está envuelta entre misterio y realidad, eso
porque no llegó ningún escrito que retratase su pensamiento, pues privilegiaba
a la discusión sobre la escritura. Por ello la tarea de revelarnos su
pensamiento recayó en manos de sus discípulos (Platón y Jenofonte,
los más importantes), tarea con el paso del tiempo se les ha criticado, ya que
al contraste de uno y otro sobre una misma persona hace que se considere que
distorsionaron la imagen del filósofo hasta transformarlo en el modelo de
virtud que ahora conocemos. Claro que ese supuesto tiene un sustento
psicológico que sirve de atenuante; y es que para cada discípulo las cualidades
del maestro fueron valoradas de manera diferente, por lo mismo es que a la hora
de describir a Sócrates resulta que aparecen diferentes características en un
mismo hombre.
La fuente más importante de
información que tenemos sobre Sócrates son los Diálogos de Platón, en los cuales el
propio Sócrates es protagonista de varios de ellos. En estos escritos Platón
desarrolla perfectamente la forma en que su maestro desenvolvía su método y su
pensamiento. El valor de esta obra para comprender a Sócrates es monumental,
con todo y que muchos estudiosos consideren que varios de los diálogos (sobre
todo los tardíos) ponen en boca de Sócrates teorías del alumno, es decir que
Platón aprovecha el peso de su maestro para darle validez a sus propias ideas.
Lo anterior ha puesto de cierta
manera en entre dicho qué tanto conocemos de Sócrates y de su filosofía,
llegando a preguntarnos incluso si podemos confiar en las fuentes que han
rescatado su pensamiento. Esa duda ha generado infinidad de debates, algunos
que incluso han llegado al extremo de afirmar que Sócrates no existió, que
fue meramente una forma en que diversos filósofos idealizaron el pensamiento
ateniense. Claro que es precisamente con el contraste entre las fuentes que se
logra descartar esa tesis.
¿Pero entonces quien era
Sócrates y que podemos decir de su filosofía?
Sócrates fue un ateniense que
vivió en los dos últimos tercios del siglo V a.C. Hijo de un escultor y una
comadrona, fue un hombre que sirvió a su patria (se dice que con gran valor) en
diversos enfrentamientos bélicos que sacudieron al mundo helénico. Por un
tiempo siguió el oficio de su padre hasta que optó por seguir la carrera pedagógica (aunque
de forma singular), muy de moda en aquellos tiempos por los sofistas.
La situación política y social
que vivía Atenas (y en general toda el mundo helénico) fue propicia para que
proliferaran los maestros itinerantes, quienes cobraban altas sumas por
instruir a la juventud en conocimientos generales y en retórica. Dado el clima
político, era común que los jóvenes y sus padres buscasen la mejor educación
para con ello aspirar a los mejores puestos; un poco de barniz cultural con
otro tanto de arte discursivo era suficiente para que cualquiera pudiese
aspirar al quehacer político.
Muchos sofistas se hicieron de
gran fama en aquellos tiempos, claro que su ideal no era la filosofía (salvo
contadas excepciones) sino meramente instruir a los hijos de los más ricos, por
ello iban de ciudad en ciudad cotizando sus lecciones. Sócrates no siguió ese
camino, muy al contrario lo criticó y desafió... Interesado por la filosofía
comenzó a estudiar a los filósofos
naturalistas, aquellos que buscaban respuestas en lo que les
rodeaba. Fue entonces que Sócrates descubrió su verdadera vocación, y
siguiéndola logró que la filosofía retornarse al hombre, eso porque en lugar de
preguntarse por la existencia, por la esencia o por el ser, como sus
antecesores, este filósofo se preguntó por el hombre, comenzó a hacer
antropología filosófica.
Ya los filósofos sofistas
habían iniciado el camino antropológico en la filosofía, pues la corriente de
pensamiento iba en esa dirección, pero fue Sócrates quien transitó cabalmente
ese camino e incluso se opuso radicalmente a la tendencia relativista de
los sofistas. Porque mientras ellos hablaban de una justicia particular a cada
situación o a cada lugar, Sócrates fue más allá y afirmó que si bien existen
diversas justicias también existe una “justicia” que las define a todas. De esa
característica por los conceptos universales nació su fama de encontrar
definiciones a las cosas, fama que el propio Aristóteles le reconoce.
Una frase que define muy bien
a la filosofía de Sócrates es esa de: “Conócete a ti mismo”, que aunque
estuvo inscrita en el templo de Apolo (en Delfos) se le atribuye al filósofo,
pues él aspiraba a que las personas (todos aquellos que encontrase a su paso)
buscasen dentro de sí, conociesen su interior, escudriñasen sus pensamientos en
busca de la verdad. Fue a raíz de esa inscripción que Sócrates se dio cuenta de
una máxime verdad que definiría el rumbo de su pensamiento; “sólo sé que
no se nada”, otra frase clave en la filosofía socrática. Conociéndose así mismo
el filósofo se dio cuenta que no sabía gran cosa, que estaban errados los que
creían saber y que era su misión (encomendada por el Dios) hacerles notar a los
otros esa cuestión; tal como lo cuenta en un pasaje de su Apología:
|
|
"Querefonte —narra Sócrates, —
habiendo ido una vez a Delfos, tuvo la osadía de preguntar al oráculo si
había alguien más sabio que yo. Y la Pitia le contestó: «Nadie». Al oír esto
yo pensé: ¿Qué quiere decir el Dios?, ¿qué es lo que esconde en sus
palabras?, pues tengo la certeza de no ser sabio, ni mucho menos. Entonces,
¿qué quiere decir cuando afirma que soy el más sabio entre los hombres? Y
largo tiempo estuve pensando qué era lo que quería decir. Después me puse a
indagar. Interpelé a uno de los que pasan por sabios y me dije: ahora voy a
desmentir el vaticinio y a mostrar al oráculo que éste es más sabio que yo,
aunque él haya dicho que yo lo soy. Pero, al examinarlo, he aquí lo que me
ocurrió... Al conversar con él descubría que parecía sí sabio a muchos y
sobre todo a sí mismo, pero que no lo era, e intenté demostrarle: «Tú crees
ser sabio y no lo eres...» Al irme pensé: en verdad soy más sabio que él pues
nadie entre nosotros sabe nada bello y bueno, pero él cree saber y no sabe;
yo no sé, pero tampoco creo saber. Y por esta pequeñez parece que soy más
sabio: porque no creo saber lo que no sé."
|
»
|
En ese pasaje se aprecia el
hecho de que Sócrates a lo largo de su vida apeló a la virtud, pero no
simplemente a la virtud moralista (como sostienen algunos de sus críticos) sino
a una forma de vida que trasciende y dota a la existencia de significado; una
vida más bella, buena y justa.
De la cita también podemos
señalar ese ideal del filósofo por cuestionar a todos o más bien a aquel bien
dispuesto, según determinase su "daimon",
para mostrarle su falta de conocimiento; ello mediante la refutación y la
ironía, para luego ya con el espíritu limpio de error comenzar la labor de
parto en el sujeto, en un tipo de analogía que el propio Sócrates hacía sobre
su misión, similar al trabajo que hace una partera (como su madre)
denominado mayéutica, que pasaría a ser el arte de hacer
nacer pensamientos.
En cada uno de los diálogos
platónicos en los que interviene Sócrates es notorio como el filósofo pretende
llegar a un conocimiento mayor del que tiene o parte su interlocutor, le hace
preguntas a las cuales cada vez es más complicado responder y es entonces que
aparece el espíritu genial de este pensador, que con sus cuestionamientos
limpia al espíritu del error en que se encuentran sus interlocutores (como si
fuese un médico del alma), algunos responden interesados otros indignados o
llenos de dudas, y es que la fama de Sócrates de ser un sembrador de dudas era
muy conocida en su ciudad. Él mismo afirmaba que no estaba ahí para resolver
cuestiones sino para fomentarlas y que fuese el propio dueño de esa idea o
pensamiento quien la resolviese.
El carácter de lucha por la
moral y de sembrador dudas hizo que así como fama, Sócrates cosechase
enemistades, fue de ahí de donde nacieron las intrigas que lo llevaron a la
muerte. Fue acusado de tratar de introducir el culto a otros dioses y de
corromper a la juventud, cargos de los cuales se defendió elocuentemente y
logró apenas una amonestación monetaria, pero dado su carácter que tendía a
exaltar los ánimos en una segunda votación los jueces por mayoría votaron por
la pena de muerte, condena que el filósofo cumplió de la misma manera como
exhortó a vivir a los hombres; con dignidad y respeto a un bien o poder mayor.
Tomado de:
ACTIVIDAD: LEER EL DOCUMENTO Y HACER UN LISTADO DE TÉRMINOS CON SU SIGNIFICADOS